En fin, que en esta carta te quería hablar de algunos puntos de la rara relación que tengo con Pierre quien por cierto estuvo un fin de semana conmigo en Estocolmo. Ahora mismo está conmigo en Madrid, son las cuatro de la madrugada y lo estoy viendo dormir porque yo no puedo conciliar el sueño. Sabes, al verlo me inspira tanto y verle dormir me da tranquilidad.
Ya sé que a veces soy un poco cansino al contarte la rara relación que llevamos él y yo, pero es que a pesar de que estoy enganchado y el hace grandes sacrificios por verme somos tan diferentes, es por ello que mis pasos son tan lentos. Venimos de dos mundos tan distintos. El viene de la sofisticación de París, de la tranquilidad de Francia y de la educación de Europa yo del estrés de DF y la distinción de clases de México. Esos dos mundos que a pesar de se podrían complementar, a veces generan problemas y al final no sé si son funcionales. Tenemos peleas tan absurdas que se deben a esa diferencia de educación y de ver al mundo. Si de por si poner de acuerdo a dos personas es difícil, a eso le agregas que son de países diferentes y ya tienes la mezcla perfecta. ¿Hasta donde una personas debe arriesgar y encontrar puntos en común? ¿Tu crees que las personas se cansan de lo extranjero y vuelven para buscar el amor en territorio conocido?